Durante años se ha considerado que Groelandia, isla entre el
océano Atlántico y el Glacial Ártico, es un sitio “discapacitado” para ciertas
actividades de producción alimentaria. Sin embargo, ahora la arquitecta Meriem
Chabani y la Fundación Jacques Rougerie, proponen una arquitectura biónica,
inspirada en las formas marinas, con el fin de que la isla genere un fuerte
impacto en su desarrollo sustentable.
De acuerdo con los autores, los icebergs son una de las
principales fuentes de Groelandia que no se han explotado aún. A duras penas
son considerados parte de un potencial económico sustentable; cuando en
realidad son la base de una cadena alimenticia marina en toda esa zona.
¿La propuesta? Es utilizar de una nueva manera esos
recursos, a través de estructuras agrícolas alimentadas por los mismos
icebergs. Meriem Chabani comenta: “Es el océano, y no la tierra, que se
convierte en nuestro campo de producción”.
Se estima que los campos de cultivo, llamados Artic
Harvester, podrán ofrecer un número significativo de cosechas, gracias a la
creación de nuevas áreas condicionadas con los nutrimentos y el agua de los
icebergs. Por consiguiente, se generaría un gran desarrollo en la agricultura
hidropónica (cultivos fuera del suelo) y en la exportación de alimentos a
países vecinos a través de buques de suministro; sin olvidar la completa
apertura en la investigación científica con respecto al tema.
Debido a la forma circular, el Artic Harvester se encargará
de centrar a los icebergs en su bahía, de derretirlos y así obtener el agua
para el cultivo hidropónico; más tarde, la planta retendrá y reutilizará el
agua a través de energía osmótica. Y
gracias a la ausencia de la tierra, no se desarrollarán plagas ni bacterias. Se
trata de una producción de energía sustentable, en la cual también se ofrece
espacios para invernaderos comunes para sus habitantes. La energía se generará
principalmente por la utilización del agua salada del océano y del agua dulce
de los icebergs.
Pues además, Artic Harvester pretende también convertirse en
una ciudad flotante: “una organización espacial del hábitat alrededor de una
bahía, un jardín de los hielos”. El objetivo es que tenga una capacidad de 800
habitantes, lo que implicaría todo tipo de equipos comunitarios: escuelas,
comercios, tiendas de despensa, centros deportivos, lugares culturales,
terrazas, jardines y una plaza central. Y como se encontrará aislado, la planta
desarrollará un suministro de calor y de luz, creando noches artificiales
durante los meses de verano.
El objetivo de los arquitectos es crear un centro de
excelencia para el desarrollo de energías renovables en el mar. Sea cual sea el
impacto que tenga en el medio ambiente, evidentemente éste dependerá de la
responsabilidad de sus autores y de sus mismos habitantes. ¿Ustedes vivirían en
el Artic Harvester?.
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